SULFUR, según la materia médica clásica, se caracteriza por autointoxicación (psora), piel caliente y pruriginosa, y síntomas que empeoran con el calor, al lavarse o al mantenerse de pie; presenta además agravación periódica hacia las 11 de la mañana. Esta descripción sigue lo recogido por Vannier.
En la práctica homeopática tradicional SULFUR se emplea en cuadros con erupciones pruriginosas y piel ardiente, eczema, excoriaciones, y problemas anorrectales con ardor tras la evacuación; también en trastornos digestivos y estados de congestión o “autointoxicación”. Las modalidades citadas apoyan estas indicaciones.
No se indiquen pautas posológicas aquí; las potencias y la frecuencia deben determinarse por un profesional. Evitar automedicación con potencias altas; consulte a su farmacéutico o a un homeópata clásico si los síntomas empeoran, aparecen signos de alarma o no hay mejoría. Tenga presente la agravación por calor y al lavarse.
Desde la materia médica, SULFUR muestra afinidad por la piel y las mucosas: prurito intenso, sensación de ardor, orificios enrojecidos y tendencia a cronificación por autointoxicación. Se considera complementario en numerosos cuadros crónicos; sus modalidades (peor por calor, por permanecer de pie, a las 11 h) ayudan a su identificación.
Fuente de referencia: Vannier, Léon. Compendio de materia médica homeopática. Obra clásica de la homeopatía tradicional. Consultar PDF .
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