FERRUM PHOSPHORICUM, fosfato de hierro, aparece en la materia médica clásica como remedio de inicio en procesos inflamatorios agudos con congestión local y clara tendencia a la hemorragia. Se identifica por síntomas de congestión, calor local y dolores agudos acompañados de ansiedad.
Tradicionalmente se emplea en el comienzo de inflamaciones y estados congestivos; aparece asociado a cefalea congestiva, epistaxis, hemoptisis, bronquitis/bronconeumonía, otitis, reglas abundantes o dolores menstruales congestivos, y algunos cuadros con incontinencia urinaria; siempre según la descripción de la materia médica.
No sustituya la evaluación profesional: siga las indicaciones del envase y consulte a su farmacéutico o a un profesional sanitario ante duda o empeoramiento. La materia médica señala agravación nocturna (especialmente 4–6 h), por movimiento, tacto y ruido; mejoría por aplicaciones frías y reposo.
En términos homeopáticos, sus propiedades clave son la acción en la fase inicial de la inflamación, dominancia de congestión local y predisposición a sangrados de sangre roja viva; dolores intensos y paroxísticos con ansiedad, y mejoría por frío. Estas notas proceden de la materia médica clásica.
Fuente de referencia: Vannier, Léon. Compendio de materia médica homeopática. Obra clásica de la homeopatía tradicional. Consultar PDF .
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